Tomémonos un café, yo invito.

Escrito por DaniaKarinaOK 24-01-2018 en converzación. Comentarios (0)

Quieres conversar, quieres contarme de ti o esta vez quieres escuchar.

Pasa que todos siempre y sin excepciones tenemos días donde necesitamos lo que yo llamo ¨Recargas¨, es complejo y casi imposible vivir sin una pausa, sin mirar a un otro a los ojos y sacar todo eso que tienes adentro, esas penas que pueden estar quitándote oxígeno, esas dudas que te hacen ruido por las noches y porque no, esos miedos que mantienen tu vida en una constante ¡alerta! 

Lo que suele suceder es que no encontramos a una persona que realmente te escucha, que realmente se toma el tiempo de ponerse en tus zapatos, no siempre conocemos personas que logren empatizar con nuestros sentimientos y es que, una conversación sin conexión carece de sinceridad, no logras abrir tu corazón como quizás te gustaría. 

Yo me he sentido así, he sentido que, aunque exista otro escuchando mis historias, realmente no logran comprender mis vibraciones, no logran sentirme, y por eso sus consejos u opiniones jamás son objetivas. ¿El problema es de ellos?, yo creo que no, quizás no estamos contando con las personas correctas frente a esta situación puntual.

Los magníficos aparatos tecnológicos, redes sociales, aunque nos conectan, quizás en estos casos solo nos alejan, necesitamos mirar a los ojos a los demás, necesitamos ese abrazo de piel a piel y porque no, un besito sincero en la frente. No creo que las tecnologías sean malas, para nada, pero si creo que la presencia física debería seguir estando de moda, más que antes, más que nunca.

En esta oportunidad, solo podre tomarme de una computadora o un celular para que puedas leerme, para que puedas sentirme y si lo deseas para que yo pueda leerte. Te prometo, buscare la forma en que mis relatos puedan hacer que me sientas cerca, comprendiendo lo que sientes y que vibres con mis simples pensamientos. 

Ahora ¿porque es importante estos momentos de respiro, de reflexión y de recarga? Lo son porque entre tanto ajetreo de la vida, olvidamos lo que queremos, lo que soñamos y estoy segura, obviamos nuestra felicidad y quizás sin darnos cuenta, nos estamos conformando con lo que realmente no nos hace tan felices. Creo que la mejor forma de tener siempre clara la película, es echar para afuera, constantemente, fluyendo con nuestras palabras, sintiendo esos anhelos que olvidamos a ratos, el cuerpo siente.

La respiración pausa, pero la sangre circula mejor, los vellos se paran, los oídos se agudizan solo para esa voz que te habla, las ideas se aclaran, la tranquilidad predomina. De pronto ya no estas en alerta, estas mejor, estas mas libre, estas feliz…y sonríes. Eso sentimos cuando nos abrimos a otro que se conecta con nuestras vibraciones.